Historial del Museo Nacional de Prehistoria



Historial del Museo Nacional de Prehistoria
La Obra de Denis Peyrony (1869-1954)
Constatar la perenidad de la vivienda de los Eyzies, colgando del acantilado es un hecho necesario. El sitio privilegiado de su terraza superior dominando un amplio territorio de caza y lugar de paso obligatorio de rebaños de renos, fue sin duda, una de las primeras razones para dictar, hace 12 000 años, la elección de los Magdalenados Todavía subsisten huellas de su instalación, encastrada entre dos cuerpos del edificio del castillo, dónde fueron descubiertas y exploradas al principio del siglo XX. Pero entre estas dos épocas y después de un intermedio medieval todavía no muy bien conocido al que debemos probablemente los numerosos estigmas dejados en la roca ( agujeros de postes y vigas), la historia del castillo de los Eyzies merece una parada. Al contrario de lo que asegura la literatura tradicional, este edificio sólido es una creación relativamente reciente cuya construcción es íntimamente liada a la historia privada de la familia de Beynac. En efecto, se menciona por primera vez la existencia del castillo en un acta de donación de Jeanne de Campnac a favor de su hijo menor Jean Guy de Beynac en 1585.Años antes, el 11 de diciembre de 1578, Jean Guy había sido autorizado a construir una casa fortificada en el lugar de su elección. El merito de haber intuido el interés de este emplazamiento bien resguardado, bien expuesto , a la confluencia de la Beune y de la Vezere, vías de comunicación casi obligatorias en estas regiones de bosques, tiene pues que serle reconocido a este personaje, cuya existencia es digna de una novela de capa y espada ( miembro de una liga comprometido en la conjura del Duque de Bouillon, condenado a muerte e indultado por Enrique IV). Un cuarto de siglo después de su construcción, el castillo estuvo a punto de ser arrasado por decreto del consejo privado de marzo 1606, pero la intervención de Turenne suspendió la amenaza. Después de la muerte de Jean Guy, allá por los años 1615, sus herederos no modificaron casi el edificio, ya que en la familia, tres hijos murieron en los campos de batalla de Luis XIV. En 1748, el castillo y las tierras pasa a mano de Elisabeth de la Borie de Campagne , por boda. Ella residirá allí hasta su muerte. Geraud, son nieto, dejara bien claro su deseo de renovar el edificio, pero la revolución le pondrá fin a sus deseo, obligándole a emigrar. Trágica ironía, François Lassudrie lo compra en el año XI para convertirlo en una cantera. Empieza entonces la destrucción que sus herederos continuaron hasta 1846, cuando la familia Esclafer vuelve a comprarlo y a salvarlo. Ya era hora. De esta ruina desolada, no quedaban más que algunos muros de aspecto de ciclópeo. En el interior, dos salas abovedadas y dos chimeneas monumentales se habían salvado del desastre. Ya a principios del siglo XX, el porvenir del castillo de los Eyzies se ve unido con el del museo arqueológico, pero esa es otra historia…


El castillo de los Eyzies antes de la reforma

La historia arqueológica de los Eyzies empieza oficialmente en 1863 cuando Lartet y Christy emprenden las excavaciones de la cueva de los Eyzies o cueva Richard. Al cabo de unos meses, descubren y explotan varios yacimientos , a la búsqueda de la prueba de un hombre antediluviano .Es así que los yacimientos de Gorge Enfer (garganta infierno) de Laugerie Haute, del Moustier y de la Madeleine serán revelados al mundo científico- Después de ellos y tras la publicación de los “ Reliquiae Aquitanicae” en 1875, se multiplican descubrimientos fortuitos y yacimientos organizados (Cro-Magnon, Laugerie-Basse etc…) atrayendo tanto coleccionistas de piezas bonitas como los verdaderos buscadores prehistoriadores como E. Riviere, E Cartailhac, L. Capitan. En 1891, Denis Peyrony, hombre de pura cepa del Perigord, nacido 22 años antes en Cussac (Dordoña) es nombrado maestro de escuela en los Eyzies. En 1894, su encuentro con el Doctor Capitan 15 años más viejo que él, le provoca una obsesión por la prehistoria. Primeras búsquedas, primeros descubrimientos comunes que se suceden entonces a una velocidad de vértigo. Enseguida, el de los Combarelles en compañía del joven abad Breuil y de Fonde –de- Gaume los 08 y 12 de septiembre 1901 son los más famosos pero aquellos ocultan muchos más: en la clase de arte parietal, se le debe la revelación de Teyjat, Bernifal, la Calefie, etc…En el ámbito de predilección de ese hombre incansable, dar más detalles de todos sus excavaciones sería casi imposible. Sencillamente digamos que monografías prestigiosas y alrededor de 200 artículos y obras científicas derivan de ello. Hoy en día, su cronología del Mousterien y del Paleolítico superior es todavía una gran referencia. En menos de 10 años, Capitan y Peyrony han juntado una excepcional colección de objetos prehistóricos que constituye el fondo de base del Museo Nacional de Prehistoria y alimenta igualmente las instituciones francesas más grandes como el Museo de las Antigüedades Nacionales. A Denis Peyrony, le vuelve el merito de haberse preocupado, él primero, de la preservación del patrimonio arqueológico del Perigord. Era hora de parar el saqueo de los yacimientos entregados, en ausencia de toda legislación, a los amantes de antigüedades, a los científicos medianamente escrupulosos y a especuladores internacionales como el suizo alemán Otto Hauser, muy conocido en la región a partir de 1908 por sus depredaciones: citamos entre algunas, el escándalo de la escultura de Laussel, de los esqueletos del Moustier y de Combe Capella, adquiridos por el Museo de Berlin, y aquel abortado del cobijo del Poisson que llevará a la expulsión del anticuario. A partir de 1913, la historia del museo de los Eyzies es inseparable de la de su promotor. En estas fechas, Denis Peyrony adquiere por cuenta del estado las ruinas del castillo de los Eyzies para instalar allí unas excavaciones así como un verdadero museo .El encuentro simbólico entre el precursor de la arqueología moderna y esta bella construcción instalada sobre un yacimiento magdaleniano fue muchas veces puesto de manifiesto. Digamos que el azar hizo bien las cosas. Las obras de construcción empiezan en 1914 pero 4 de los 5 obreros son enviados enseguida a la primera guerra mundial. Sin embargo, 3 salas son ya asequibles al público en 1918, a la espera de la apertura oficial de 1923. En 1931, el ministro de las Bellas Artes, Paul Leon, inaugura, con gran pompa, la sala de la tercera planta y la estatua del hombre primitivo esculpida por Paul Darde. D. Peyrony, cumulando las funciones oficiales, nombrado en 1910 encargado de misión del Ministerio de la Instrucción Publica, es oficialmente en 1928 conservador del Museo y en 1929, inspector de los monumentos históricos. Asegura así la vigilancia, la gestión y la protección de los yacimientos regionales más grandes. Sensibilizado por su primera vocación educativa y pedagógica para con el gran público, crea también la oficina de turismo en los Eyzies gestionando el patrimonio del Estado y propone, en 1920 la visita organizada de una docena de grandes sitios prehistóricos. Iniciador de la investigación arqueológica científica, Denis Peyrony acababa de poner el modesto pueblo de los Eyzies , futura capital mundial de la Prehistoria sobre la vía del turismo cultural para siempre.

Arachnis