En el siglo XII, principio de la guerra de cien años contra los ingleses, la preocupación por repoblar el país para evitar la ocupación inglesa, y por crear barreras frente a la llegada de los Cátaros, fue a la origen del auge de monasterios dando cobijo a diversos órdenes religiosos En aquella época, se construyen numerosas abadías y se restauran las antiguas con nuevas técnicas arquitectónicas. Se generaliza, por ejemplo, la utilización de la bóveda de piedra que va reemplazando el armazón de madera, tan propenso a los incendios. Ese nuevo arte de construir se conoce como arte romano. Correspondiendo a un periodo de rebrote demográfico y de construcción masiva, este arte esta altamente representado en Perigord, reconocible por sus formas puras, casi severas, talladas en una caliza rubia y luminosa, la mayor baza de la arquitectura de Perigord dónde, en el siglo XII, se cuentan más de cuatro cientas iglesias romanas.